ADN Sonoro
Vodevil Vargas: música que cuenta historias
Vodevil Vargas es el proyecto personal y la identidad artística por la que más se conoce al guitarrista, compositor, productor y arreglista Ricardo Moreno. Concebido como un territorio de libertad creativa, sitúa la música instrumental en el centro y prescinde de las fronteras habituales entre géneros. En sus composiciones conviven el rock y el lenguaje progresivo con sonoridades mediterráneas, jazzísticas, étnicas, sinfónicas y electrónicas, siempre al servicio de la atmósfera y de la historia que desea contar.
Más que responder a una voluntad de mezclar estilos, la música de Vodevil Vargas nace de una concepción narrativa de la composición. Cada pieza se construye a partir de una escena, un personaje, un lugar o una memoria, permitiendo que sea el propio relato el que determine su estructura, su duración y su desarrollo.
Buena parte de este universo creativo encuentra sus raíces en la Sevilla de los años setenta. Sus calles, sus barrios y algunos de sus personajes se transforman en paisajes sonoros en los que conviven memoria personal e imaginación. Esa vinculación adquiere una dimensión especialmente íntima en Betis, 41, una obra cuyo título remite a la casa de la calle Betis en la que nacieron y vivieron los abuelos y el padre del artista.
Betis, 41 recibió diversos reconocimientos internacionales y permitió que la música de Vodevil Vargas alcanzara una notable proyección fuera de España. Entre sus composiciones destaca Santa Cruz, inspirada en el conocido barrio sevillano y convertida en una de las piezas de mayor repercusión del proyecto.
En ella confluyen algunos de los rasgos más representativos de su lenguaje musical: el poder evocador, la construcción cinematográfica y la capacidad de sugerir lugares, personajes e imágenes sin necesidad de palabras.
Composición, encargos y lenguaje audiovisual
La capacidad de Ricardo Moreno para transformar conceptos e imágenes en música lo llevó a componer Curro, 25, canción conmemorativa oficial del vigesimoquinto aniversario de la Exposición Universal de Sevilla.
La composición tomó como punto de partida la personalidad de Curro, la emblemática mascota creada por Heinz Edelmann, y trasladó su colorido universo visual al lenguaje de la música instrumental. Curro, 25 fue nominada en la categoría Best Eclectic Song de los Independent Music Awards de Nueva York, sumando un nuevo reconocimiento internacional a la trayectoria del compositor.
Su trabajo como intérprete también se ha extendido al ámbito audiovisual. Bajo la dirección musical del compositor Iván Palomares, Ricardo Moreno grabó las guitarras de la banda sonora de Extraños en la carretera, cortometraje nominado y finalista en los Premios Goya.
Esta colaboración le permitió trasladar su lenguaje como guitarrista a una producción en la que la música debía integrarse plenamente en la narración cinematográfica, contribuyendo a construir su tensión, su atmósfera y su identidad emocional.
Una trayectoria construida sobre los escenarios
Aunque Vodevil Vargas constituye su territorio creativo más reconocible, la trayectoria de Ricardo Moreno se extiende mucho más allá de este proyecto. Como intérprete, compositor y guitarrista, ha desarrollado una extensa carrera vinculada tanto al estudio de grabación como a los escenarios.
Fue creador y principal compositor de Knell Odyssey, reconocida como una de las formaciones pioneras en la introducción del “metal alemán” en España. Durante aquella etapa participó también en grabaciones, conciertos y giras nacionales e internacionales junto a músicos y bandas como Keys to Eternity, Avulsed, Dark Moor, Jero Ramiro —guitarrista de Saratoga— y Muro, entre otros proyectos.
Esta actividad lo llevó a actuar en numerosos escenarios de España y de distintos países europeos, acumulando una experiencia en directo desarrollada ante públicos, formaciones y contextos musicales muy diversos.
A este recorrido se suma su participación en la Orquesta Bákara, una formación de intensa actividad profesional en la que trabajó la amplitud y constante renovación de su repertorio, involucrado en un elevado ritmo de actuaciones, reforzando así una versatilidad construida desde etapas anteriores de su trayectoria.
Su paso por Bákara exigió capacidad de adaptación, disciplina escénica, solidez interpretativa y disposición para desenvolverse con naturalidad en estilos muy diferentes. Esta experiencia permite entender a Ricardo Moreno no solo como compositor, productor o músico de estudio, sino también como un guitarrista con un profundo conocimiento del directo y de las necesidades reales de una formación frente al público.
Las giras con bandas, los escenarios europeos, las grabaciones y su extensa actividad en la orquesta conforman así una misma línea de aprendizaje: la de un músico habituado a escuchar, reaccionar, adaptarse e integrarse en proyectos con identidades y exigencias muy distintas.
Escuchar, preguntar y “contar” la música
En paralelo a su actividad como músico, Ricardo Moreno ha desarrollado una amplia labor vinculada al periodismo y la comunicación musical.
A lo largo de su trayectoria ha realizado entrevistas en profundidad a músicos y artistas nacionales e internacionales, muchas de ellas con motivo de sus visitas a España. También ha escrito críticas discográficas, reseñas y crónicas de conciertos para diferentes medios, además de participar en podcasts y otros formatos en los que se ha solicitado su análisis y opinión sobre cuestiones relacionadas con la música, la creación y la industria.
Esta experiencia le ha permitido conocer el proceso creativo desde ambos lados: como artista que compone, graba, actúa y expone su obra ante el público, y como periodista que escucha, pregunta, analiza y trata de comprender las decisiones que existen detrás de un disco, una canción o una trayectoria.
El contacto continuado con artistas de diferentes generaciones, procedencias y estilos amplió su cultura musical y contribuyó a desarrollar una mirada crítica basada no solo en los conocimientos técnicos, sino también en la observación, la conversación y la experiencia.
Entrevistar a otros creadores, analizar sus trabajos y escribir sobre sus conciertos reforzó además una capacidad que atraviesa toda su trayectoria: la de detectar la intención que existe detrás de una obra y valorar hasta qué punto su composición, su sonido, su interpretación y su presentación avanzan con coherencia en una misma dirección.
Consultoría de producción y dirección artística
En la actualidad, las distintas vertientes de esta trayectoria convergen en su trabajo de consultoría de producción musical y dirección artística.
Ricardo Moreno acompaña a bandas y solistas durante las fases previas a la grabación o publicación definitiva de sus proyectos, aportando una escucha externa, experimentada y libre de los condicionamientos que puede producir una exposición prolongada a las propias canciones.
Su labor parte del análisis global de maquetas y preproducciones, abordando aspectos como la composición, la estructura, los arreglos, la instrumentación, la producción y la dirección estilística. Su intervención puede incluir propuestas para desarrollar una sección, reorganizar una estructura, incorporar nuevos elementos o retirar aquellos que restan claridad, identidad o fuerza expresiva al conjunto.
No se trata únicamente de determinar si una producción funciona desde un punto de vista técnico. El objetivo es comprender qué desea comunicar el artista, qué clase de obra está construyendo y si las decisiones adoptadas contribuyen realmente a reforzar su intención.
La consultoría puede extenderse también al posicionamiento del proyecto y a la relación entre la música y el público al que se dirige. En este proceso se estudian la identidad visual, las portadas, el imaginario artístico y la coherencia entre el sonido, la imagen y el territorio que el músico o la banda desean ocupar.
Esta mirada permite observar una obra no como una sucesión de canciones independientes, sino como una propuesta completa en la que composición, producción, interpretación, identidad y comunicación deberían formar parte de un mismo discurso.
Todas las miradas, un mismo oído
En esta labor confluyen las diferentes dimensiones del recorrido profesional de Ricardo Moreno: la intuición del compositor, el criterio del productor y el arreglista, la experiencia práctica del guitarrista de estudio, el oficio adquirido durante años de conciertos y giras, y la capacidad de análisis desarrollada a través del periodismo musical.
Vodevil Vargas sigue siendo el nombre bajo el que reúne y reconoce buena parte de su universo creativo. Es también la identidad artística con la que muchas personas han terminado asociando al propio músico.
Sin embargo, detrás de ese nombre existe una trayectoria más amplia, construida desde múltiples perspectivas y unida por una misma materia: la música entendida como lenguaje, narración, oficio y forma de comunicación.
Un recorrido que no solo le permite crear e interpretar música, sino también comprenderla, contextualizarla y acompañar a otros artistas en el proceso de encontrar la forma más coherente, precisa y personal de expresar su propia voz.